EI pasado miércoles, Zidane salió de su recién estrenada casa de campo en el pantano de San Juan acompañado de su inseparable Veronique, a la que conoció con 17 años y con la que este verano cumplirá sus bodas de plata. Ella era la única persona a la que Zinedine había confiado su secreto mejor guardado: su firme voluntad de abandonar el Real Madrid.

Lo había decidido por dos razones fundamentales: porque no se sentía plenamente respaldado por el club y porque se sentía injustamente tratado por parte de la Prensa que cubre la información del Real Madrid, especialmente en los días duros del mes de enero, cuando el equipo fue eliminado de la Copa por el Alcoyano, navegaba a la deriva en LaLiga a 12 puntos del líder, el Atlético, y tenía un pie fuera de la Copa de Europa.

Zinedine y Veronique tenían una reserva en un restaurante próximo al estadio Santiago Bernabéu, La Maruca, a pocos metros de un templo del madridismo, De María, y ahí terminaron de rematar el esquema de la conversación que tendría sólo unas horas después con el presidente del Real Madrid. Zidane llegó a esa cita dispuesto a decirle personalmente al presidente lo que sólo unas horas después, en la mañana del jueves, él mismo plasmó en el primer borrador de la carta que ayer publicó en exclusiva mundial este periódico.

Florentino escuchó las quejas de Zidane e incluso trató de animarle para que cambiara de idea y cumpliera el año de contrato que aún tenía firmado con el Real Madrid. Misión imposible. Zidane tenía la decisión tomada en firme desde antes de llegar a la reunión con Pérez, que no pudo convencerle en las casi dos horas que duró el encuentro en la tarde-noche del pasado miércoles en Madrid. Algo se podía imaginar el presidente, ya que las señales que había enviado el entrenador desde el comienzo del año eran precisamente las que explica en la misiva publicada ayer en estas páginas.

El club no saldrá a rebatir las palabras de su entrenador, al que sigue considerando parte de su historia. Otra cosa es que el presidente esté profundamente decepcionado, porque aunque el propio Zidane le dijo en persona que no se había sentido respaldado por el club, nunca pensó que iba a insistir públicamente en sus quejas. Florentino Pérez hubiera querido que Zinedine Zidane fuera siempre un héroe en el imaginario del madridismo.

La prioridad ahora es encontrar rápido un técnico que haga olvidar lo antes posible la carta y al francés. Y, por si acaso, todos en guardia. Porque el próximo en salir puede ser el capitán, Ramos. Como Zidane, Sergio está pendiente de una última conversación con Florentino, que no se moverá de su posición: un año de contrato, como a todos los mayores de 35 años, como a Luka Modric…

Últimas noticias | Diario ASZinedine Zidane, Real Madrid, Fútbol, Equipos, DeportesRead More


0 comentarios

Deja una respuesta

Avatar placeholder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *