Sergio González (Madrid, 29 años) habla pausado. Mucho. Su tono no es atropellado, sino que cada palabra la desliza con suavidad, como si en su elaboración hubiera algo de artesanía. Discurso a fuego lento. Como su carrera. Su aspecto juvenil, de futbolista rubio y enjuto, casi chupao, engaña. Al borde de la ya cada vez menos temida treintena, se asoma por primera vez al sueño de subir a Primera tras una trayectoria trufada de presencias en Preferente, Tercera y Segunda B. Ese último peldaño lo subiría con el Leganés.

“Es mi obsesión. Desde que llegué tenía claro que quería triunfar aquí y hacerlo con el ascenso”, cuenta rotundo, con un tono monocorde en el que las subidas de voz las pone el contenido de sus reflexiones. Como señalar que lo pasó mal cuando Martí lo relegó al banquillo, pero que no quiso marcharse porque sabía que en Butarque triunfaría. Dicho y hecho.

Ahora con Garitano es intocable. Un entrenador con el que comparte filosofía currante y del que le ha alucinado su forma de arengar al jugador para venirse arriba. “Él cree en los jugadores. Nos intenta meter en la cabeza que somos buenos. Que tenemos que creer en nosotros mismos”, cuenta un Sergio que critica la asimétrica presencia de público en las gradas (“Eso nadie lo entiende”) y evita señalar un rival como el más peligroso para el playoff. “Me da igual el que nos toque. Tenemos que mirar a todos a los ojos y enseñarles que por aquí no van a pasar”.

Usted es el kaiser del Leganés…

Qué ilusión… Me gusta el mote… estoy muy contento de estar donde estoy…

Nadie le tose en la defensa.

El fútbol es cambiante. Para bien o para mal. De un día para otro te cambia todo. Hay momentos que juegas y en otros no. Por suerte le he dado la vuelta a la situación. No jugaba en la primera vuelta, pero en esta segunda he sido muchas veces titular. Estoy preparado. Con confianza.

¿Se siente líder de la defensa?

Trato de tirar del carro de la manera que sea. En defensa, en el vestuario, en el día a día. Todo lo que sea sumar, pongo lo que está en mis manos.

Líder… ¿cómo? Porque usted no es de los de dar gritos, aparentar… líder sin alardear…

Sí, es así. Ahí distintas maneras de liderar. Yo no me obsesiono con ello. Sólo trato de afrontar cada día con perspectiva. Con serenidad. Es muy importante. Trato no sólo de pensar en mi, sino en el colectivo. Dando ejemplo y trabajando, pensando en el bien colectivo es una línea en la que me siento cómodo.

Pero no siempre funciona así. En el fútbol funciona mejor lo de armar ruido que el silencio.

Sí, pero ya cada vez menos. Hace años sí que había ese tipo de figura. El que alzaba la voz, a veces incluso autoritaria. El fútbol está cambiando. La vida cambia. El respeto es mutuo. No es la manera lo de imponer el liderazgo. Hoy funciona ser un ejemplo y pensar en el conjunto.

En el Leganés, ¿alguno autoritario?

No, no. Aquí son todos de trabajar. Los hay veteranos, menos veteranos… pero no hay un compañero que sea de ese estilo. Que va. Nos ayudamos mucho.

Deme ejemplos…

No te puedo dar nombres, pero yo he visto como en un partido se cometía un error y yo he visto cómo se ha corregido en privado, no en público. Así es como se ayuda. Así se aprende y se evoluciona.

Su competencia por ser titular es altísima. ¿No pensó al fichar algo así como dónde me he metido?

Sí, sí. Claro que lo he pensado. Lo sigo pensando. La plantilla es de un nivel altísimo y en defensa y en mi puesto… ufff… la competencia es altísima. Cualquier jugador sería titular en cualquier equipo de Segunda. Todos vienen de Primera. Eso hace que la exigencia sea alta.

No se le pasará por la cabeza, ¿qué hago yo jugando?

Sí, pero es que eso está bien porque te pone en valor. Que el entrenador te elija para ese momento es que es lo mejor para ese momento. Hay que valorar lo que se consigue. Tener perspectiva.

Jugando tan de seguido, ¿no da miedo caer para el playoff?

Es que siempre, en toda mi carrera, siempre he jugado más de treinta y tantos partidos. En una, la del ascenso del Mirandés, sí que jugué cuarenta y pico. Ahí sí se nota cansancio… pero mira… por buscar un lado positivo: lo poco que jugué en la primera vuelta me permite estar con ritmo y frescura. Estoy preparado.

¿Se agradecen las rotaciones para descansar?

Mira… uno quiere jugar siempre…Sinceramente… Si espera a que el entrenador te ponga en el sitio que te gusta, con quien sea tu compañero ideal, que el césped esté ideal y haga el tiempo ideal… es que eso no existe. El rendimiento se da cuando te cambian de posición, te duele un tobillo y hace un tiempo horrible. En el fútbol casi nunca pasa lo ideal…

Y a usted, ¿dónde le gusta jugar y con quién?

He jugado más de central zurdo, que de central diestro… aunque soy diestro. Sí… en la izquierda me siento más cómodo…

¿Y el compañero?

Me da igual. Con cualquiera de los míos voy a la guerra.

¿Será importante recuperar a los tocados para el playoff?

Claro, obvio. Necesitamos a todos. Queremos que estén todos. Confío en que estaremos todos. Es importante. Al final esto se conseguirá con todos juntos. Cuantas más opciones haya, mejor.

Hablando de jugar y no jugar… ¿qué se le pasó por la cabeza cuando no jugaba?

Yo siempre había sido titular en todos mis equipos y temporadas. Nunca tuve lesiones graves. Esta temporada empecé jugando, pero de un día para otro, el fútbol tiene esto… no entré en muchos partidos. Es desagradable. Todos queríamos jugar. Yo iba a entrenar pensando que quería jugar el fin de semana. Demostrar que tenía el nivel para estar ahí. Pero cuando no me ponía, me dolía…

Eso quita energía.

Claro. No es fácil. Pero yo soy de reflexionar. Actuaba en consecuencia. Años atrás siempre hablaba con compañeros que estaban en esa situación. Les hablaba de confianza, que tenía que venir de uno mismo. Hay que trabajar. Era el momento de poner en práctica lo que decía. Trato de ser coherente.

¿Y así fue?

Sí. Fui buen compañero y traté de creer en mí. Estar fuerte. De estar cada día preparado y estar listo para aprovechar cada ocasión. Y creo que fue así. Cuando jugué di rendimiento.

¿Habló con Martí?

Hay conversaciones privadas, claro. Eso queda entre el entrenador y yo… Yo trato de ser directo. Honesto. Creo que no hubo ningún problema personal. Sólo fue decisiones técnicas. Nada más.

¿Le costó la honestidad no jugar?

No lo sé… sinceramente creo que fueron decisiones técnicas. Lo entiendas o no, hay que respetarlo…

Y en enero usted dice que no se va. Que se queda. Que quiere pelear el puesto. Flipante… no es lo habitual.

No eres el primero que me dice que le sorprendía. Pero es que fue así. Yo tenía claro que, igual que se torció para mal, podía torcerse para bien. Yo me sentía preparado. Sobre todo, mentalmente. Yo siempre he dicho que quería triunfar en el Leganés. Por circunstancias se ha dado la vuelta a la situación. Cada día no me olvido del pasado. No me olvido de nada. Afronto lo que viene con mucha ilusión.

¿Algún club le ha sondeado ya? Con su temporadón no sería raro…

Ya lo he dicho hace un segundo: yo quiero triunfar en el Leganés. No pararé hasta conseguirlo. Estamos en el camino. Voy a poner todo lo que esté en mí para ayudar a que así sea. Me centro sólo en lo que viene ahora.

Es usted cabezón…

Totalmente de acuerdo…

Y en esa cabezonería, ¿entraba un ascenso a Primera? Su carrera es sobre todo de Segunda B…

No me avergüenzo en absoluto. Mira, mi primer año profesional jugué en Las Rozas, en preferente… y ¡marqué 10 goles!

¿Seguro que era usted?

(Risas) Sí, sí… luego estuve tres años en Tercera y mi primer playoff fue con el Sanse para jugar Segunda B. Luego di pasos por Segunda B. Y mi segundo playoff fue de Segunda B a Segunda con el Mirandés… yo siempre he tenido que sufrir para subir. He venido a Leganés con la intención clarísima de conseguir ese último peldaño que me falta. Es mi tercer playoff.

La receta de afrontar un playoff es…

El primero fue quedando primero de Liga. Fuimos dominadores. Y fue muy positivo. Pero mira, comenzamos perdiendo en la ida y en la vuelta y tuvimos que marcar tres goles. Pero lo hicimos. Y en el otro playoff al contrario. Llegamos mal, sin ganar, todos pensaban que no lo íbamos a conseguir… y pasamos tres eliminatorias para ascender. La clave es estar convencido. Si el equipo cree, si piensa que está preparado y trabaja la cabeza, los detalles están más cerca de caer a tu favor que al contrario…

¿El Lega es favorito o no?

No lo sé… pero somos muy competitivos. Estamos muy bien trabajados tácticamente y hay talento. Yo veo en las caras del día a día que hay un objetivo común. Y eso me gusta mucho.

A eso, ¿qué ha aportado Garitano?

Yo había oído la forma de trabajar del míster. En lo táctico, en lo físico… pero me ha sorprendido. Sobre todo la mentalidad ganadora. Él cree en los jugadores. Nos intenta meter en la cabeza que somos buenos. Que tenemos que creer en nosotros mismos. Que no es fácil ganar, que hay que trabajar duro y que tenemos talento. Y que si estamos juntos y creemos, se pueden conseguir cosas.

A Garitano, ¿se le nota la jerarquía en el Leganés? ¿Hay más respeto en la plantilla con él por ser quien es?

Sí, sí… claro que sí. Yo noté que trajo mucha tranquilidad. Estabilidad, sobre todo. El convencimiento en su persona que nos trasladó. Que conocía todo. Las entrañas del club, las personas… y cuando ya has conseguido algo, ya conoces el camino. No sabes cuál será el resultado, pero Asier sabe por dónde caminar.

Oiga, para el playoff el Girona asusta…

Sí, dicen que el que llega en buena dinámica es más peligroso… pero yo veo plantillas muy bien trabajados. Mucho talento. Es un ascenso a Primera. Lo máximo. Da igual el equipo que te toque. Hay que centrarse en ti mismo. Dar tu mejor versión. Estar convencido. Mirar a los ojos al rival y que sepa que no va a pasar…

Lo del público sí, público no… ¿cómo lo ve?

Eso no lo entiendo yo, ni nade. Es inexplicable. Con las medidas de seguridad que tenemos en LaLiga, que haya público en otros espectáculos, también en otras categorías de fútbol y que ahora se permita ahora público en algunos sí, en otros no… Tenemos ya experiencia de cómo organizar eventos. Se podría abrir el público. Se podría hacer mejor.

Es que sería la leche un playoff con público…

Los echamos tanto de menos… Mira, el otro día en la segunda parte, contra el Málaga, estuvimos atacando en la segunda parte, los metimos en su área… y eso con público habría sido la leche. Ese gol en el 88’ habría supuesto un subidón que nos habría ayudado mucho. Ojalá rectifiquen.

¿Necesitarán readaptación a jugar con público?

Claro que sí. Como todo. Pero es que es lo que nos gusta. El fútbol de verdad. Con ruido, con gente animando, con gente pitándote… las acciones tienen otra intensidad. Otro color.

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