Álex Palou afronta este domingo (18:30, Movistar Deportes) su segundo asalto a las 500 Millas de Indianápolis. Será la reválida para el barcelonés en el óvalo más famoso del mundo tras su sorprendente actuación en la edición de 2020, sin patrocinador y con uno de los coches más modestos de la parrilla. Se metió entonces en el Fast Nine, como este año, que saldrá sexto, y sólo el muro acabó con las opciones de un Top-10, o quién sabe si más, del por entonces rookie.

Esta campaña las cosas han cambiado sustancialmente para Palou. Ha llegado a uno de los mejores equipos del campeonato, el Chip Ganassi, y se presenta en el Indianápolis Motor Speedway para salir en segunda fila y como uno de los cinco ganadores de las primeras cinco carreras, junto a Colton Herta, Scott Dixon, Pato O’Ward y Rinus VeeKay, y segundo de la general. Así que opciones tiene todas el español. Y dificultades, las mismas. Dicen que en las 500 Millas de Indianápolis es la carrera quien elige a su vencedor, pero hay que estar ahí para optar al Borg-Warner. Y Palou lo está.

Estar entre la lista de los pilotos con opciones es un primer paso. También están en ese catálogo sus compañeros del Chip Ganassi, con motor Honda, Scott Dixon (poleman), Marcus Ericsson y Tony Kanaan y los hombres del Ed Carpenter Racing, Rinus VeeKay y el dueño del equipo Ed Carpenter, con los Chevi. Y tampoco hay que dejar de señalar a los hombres de Andretti: Colton Herta, Ryan Hunter-Reay y Alexander Rossi. Estos son los diez pilotos más rápidos de la clasificación del pasado fin de semana, un Top-10 del que se quedó fuera el mexicano O’Ward con McLaren (12º) y al que no pudieron acercarse los coches de Penske con Scott McLaughlin como su mejor piloto, 17º, y Will Power, uno de los mejores del campeonato americano, sufriendo en la repesca del Last Row. Aunque salir dedtrás no significa estar descartado de cara al triunfo, ni mucho menos. Louis Meyer ganó arrancando en la 28º posición en 1936, como hizo en 1911 Ray Harroun. En la época moderna, la mayor remontada la ha protagonizado  Ryan Hunter-Reay en 2014, cuando ganó saliendo desde la 19ª posición.

«Esto es una carrera de resistencia de 200 vueltas. Somos uno de los equipos con opciones de victoria. El hecho de que empecemos desde las primeras posiciones nos abrirá un poco el abanico de estrategias, que evidentemente estará condicionado por las banderas amarillas y demás, pero al menos tendremos más alternativas que si saliéramos desde atrás. Me siento muy bien cuando voy en tráfico. De hecho, creo que soy más fuerte en tráfico que en clasificación. Eso es muy importante, porque en las 500 Millas es virtualmente imposible abrir hueco y escaparte del grupo», desgrana Palou desde su columna de soymotor.com antes de la cita.

Ninguna carrera se asemeja a las 500 Millas, pero la referencia más cercana que se puede tomar es la doble cita de este año del Texas Motor Speedway, óvalo en el que se impusieron Scott Dixon en la primera carrera y Pato O’Ward en la segunda. El neozelandés no tuvo rival en las Genesis 300 y el mexicano dio a McLaren su primer triunfo de la categoría en la Xpel 375. En ambas pruebas Palou finalizó en puestos de honor: cuarto y séptimo, con una estrategia que minó sus posibilidades en la última de las dos carreras. Así el contexto, y como se ha señalado antes, Palou está para que las 500 Millas le elijan como ganador. Opciones tiene todas. Y dificultades, las mismas.

Parrilla de salida:

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