Miguel Ángel Moyá (Mallorca, 2 abril 19484, 37 años) cierra su etapa en la Real Sociedad tras haber demostrado que la edad es solo un número y, que, para ser un jugador importante, no hace falta ser titular. Su peso en el equipo ha sido determinante para equilibrar una plantilla muy joven que necesitaba líderes, imberbe en la máxima categoría y partidos de élite. (la media de edad del once titular es el más joven de primera división (24’7 de media). Su integración desde el primer día y, su encaje con los valores e ideas de club, han sido decisivas para que Moyaka se convirtiera en una referencia en el vestuario txuri-urdin, apadrinando a los más noveles.

Titular durante su primera temporada, de 37 partidos consiguió dejar la portería a cero en 11 ocasiones. Un número muy alto para un equipo muy ofensivo, representativo del nivel deportivo y profesional del guardameta mallorquín. Todo un número 1 que paraba el 70 por ciento de los tiros que recibía. Además, lucía su habilidad con los pies, algo muy importante y que se busca mucho en los porteros a día de hoy, sobre todo en un equipo que iniciaba desde atrás.

Esa iniciativa y personalidad es parte del ADN de este jugador que siempre ha aportado a nivel profesional y personal. Partícipe de la andadura que llevó a la Real a la Final de Copa del Rey, más de 30 años después, deja una huella imborrable y un título en las vitrinas. La Real se ha mostrado agradecida en el comunicado por “su compromiso, dedicación y esfuerzo realizado”. Él nunca ha ocultado lo “feliz” que ha sido en la Real.

Copa del Rey, Supercopa de España y Europa League son los títulos que avalan a Moyá como un portero diferente. Un tipo que afronta el fútbol como la vida: con optimismo y una sonrisa. Un líder tranquilo, una personalidad enorme. Algo que hoy en día vale oro en cualquier equipo.

«En frío entiendes que es una decisión que sabía que se podía dar. Nunca quieres que llegue ese momento. La Real ha optado por esto y nada que achacar. Me hubiese gustado seguir, lo sabían en todos los sitios de la ciudad, pero mi vida deportiva espero que continúe”

¿Qué se plantea de cara al futuro?

A partir de ahora tengo nuevos retos, nuevos objetivos y espero saberlo cuanto antes mejor para organizarme.

¿Cómo ha sido su vida al margen del fútbol?

Hemos hecho grandes amigos por aquí, en la ciudad. Me voy con la sensación de haberme introducido en la cultura de este territorio, habiendo aprendido algo de euskera, que es complicado. Eso a la gente le ha gustado.

¿Qué sensaciones le quedan?

Es una mezcla de emociones. Muy agradecido a la Real, por ficharme, por recibirme. He vivido momentos únicos, exitosos, con un grupo fantástico de personas. Me voy con un recuerdo imborrable. Ayer me emocioné con los mensajes que me mandaron mis compañeros. Te das cuenta de cómo calas en la gente.

¿Qué se lleva?

El cariño que me llevo de toda la gente de Donosti y Gipuzkoa, del panadero, el del taller, es imborrable. Dejo la puerta abierta de cara al futuro para lo que sea. Donostia y la Real siempre tendrán un hueco dentro de mi corazón. Cuando te sientes querido en un sitio, es el mejor legado que puedes dejar..

¿Satisfecho con su rendimiento?

He dejado una muy buena nota cuando me ha tocado competir y he sumado al equipo. Tenía esa esencia de líder en la sombra en un vestuario mayoritariamente joven. Que la gente te quiera es lo mejor que te puede pasar. Les deseo lo mejor a todos.

¿Qué futuro ve a la Real?

La Real es un club familiar, campechano, pero también de vanguardia y compite por todo lo que se puede competir en Europa. Tiene una estructura maravillosa y vienen años muy buenos.

¿Con qué momentos se queda en la Real?

Eso siempre es complicado, siempre he sido más de vivir lo que va viniendo, pero me llamó la atención el primer día que llegué a la Real, la manera en que se produjo, hizo que el minuto uno fuera el más relevante. Prácticamente me bajé del AVE, llegué al hotel de concentración, al ratito llegó el equipo, los saludé a todos y al día siguiente estaba en el Benito Villamarín jugando para la Real cuando hacía dos días estaba en el Atlético. Es un momento irrepetible, muy especial, y luego toda la senda de resultados que han venido. El último partido de la pasada temporada, en el Wanda, para mí fue muy bueno a nivel emocional. Conseguimos la clasificación in extremis delante de mi exequipo. Y lógicamente la final de Copa, que no la jugué, pero estaba para animar. Son los tres momentos más especiales.

¿Ha aprendido de sus compañeros porteros?

Todos aprendemos de todos. Incluso yo con 37 años de Remiro, Ayesa, Zubiaurre o Rulli. Consciente o inconscientemente aprendes e intentas adaptar y copiar cosas a tu juego. Estoy seguro de que ellos, en mi presencia, y con mi experiencia, han ido cogiendo conceptos que habrán podido ver interesantes, que les ha convertido en los porteros que son, como ‘Remi’, que aparte de ser un porterazo nos une una magnífica relación y eso no es casualidad. Me da pena separarme del grupo, pero sobre todo de Remi.

¿A qué debe aspirar la Real?

No es un club conformista, está bien clasificarse para Europa, pero el club quiere dar oro paso. Un objetivo a medio plazo sería competir con los cuatro de arriba. Potencial hay de sobra porque es un equipo joven que cada año va creciendo y con las dos o tres pinceladas, con algún refuerzo de fuera, debe ser el objetivo. Es difícil colarse entre los cuatro de arriba, pero a futuro creo que es la ambición que debería tener el club.

¿Qué mensaje de despedida manda?

A la gente, agradecimiento. Suele ser un mensaje estándar, porque no hay más que agradecimiento. Gracias a toda la gente que ha convivido en algún momento conmigo, desde el panadero, hasta el del taller, pasando por el del supermercado. Me he sentido súper querido en Anoeta, en Zubieta. Gracias a todos los empleados. Sé que tendrán un recuerdo grato de mí, yo también de ellos. Eskerrik asko eta ikusi arte!

Sus compañeros

Alex Remiro: «La suerte que he tenido de que la vida me pusiera de compañero tuyo. Has dejado una huella enorme en todos nosotros, pero en mí, me hace hasta daño pensar que no va a seguir así. No sé de qué manera voy a poder agradecerte todo lo que me has ayudado, apoyado, corregido, animado y preocupado porque hoy sea quien soy. Mi familia y yo te guardamos sitio en nuestra mesa eternamente. Te quiero mucho @m_a_moya y voy a echarte mucho de menos.

Ander Guevara: «Desde el primer día, siempre pendiente de todos. Lo que sea por sacarnos una sonrisa y cuidarnos como si fueras nuestro aitatxo. Esta siempre será tu casa. Eskerrik asko, lagun! Maite zaitugu @M_A_Moya.

Aritz Elustondo: «Me acuerdo de tu primer día como Txuri Urdin en Sevilla y lo bien que te integraste desde entonces! No es casualidad que todos tengamos palabras de agradecimiento hacia a ti y hasta tú sabes lo mucho que te vamos a echar de menos a partir de ahora. Eres muy grande Moyaca y nunca pierdas esa sonrisa y alegría con la que nos contagiabas todos los días. Laster arte lagun! #Siempreenmiequipo.

Ander Barrenetxea

Gracias por todo Moyaka.

Rubén Pardo

Todo lo mejor para el siguiente paso @M_A_Moya.

Theo Hernández

Mucha suerte para el futuro, crack @M_A_Moya.

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