Aunque sea marte el planeta que ocupa la actualidad espacial a nivel mundial, con rovers en su superficie tanto de Estados Unidos como de China, la astronomía sigue de cerca lo que puedan encontrar en otros lugares del Sistema Solar. Así, la última investigación de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) apunta a la presencia de volcanes activos en Europa, la luna de Júpiter.

El satélite de este planeta está cubierto de una capa hielo y desde hace mucho tiempo es motivo de interés por el hecho de que bajo esta podría haber agua líquida. Pero de acuerdo con la agencia estadounidense podría haber actividad volcánica bajo ella. Esto sería posible, según la NASA, debido al calor interno presente en la luna, que desencadenaría la actividad volcánica. Hay pruebas sólidas de que Europa alberga un «océano entre su corteza helada y su interior rocoso», apunta el comunicado.

«Europa es uno de los raros cuerpos planetarios que podría haber mantenido la actividad volcánica durante miles de millones de años, y posiblemente el único más allá de la Tierra que tiene grandes depósitos de agua y una fuente de energía de larga duración«, señala Marie Běhounková, de la Universidad Charles de la República Checa.

El origen de las erupciones

Como indica la NASA, desde hace ya años hay evidencias de la existencia de un océano bajo la superficie helada de la luna de Júpiter. Bajo esta, además, habría una parte líquida, debido al calor geotérmico de la luna. La investigación ha sido publicada en Geophysical Research Letters.

Mientras que Europa orbita alrededor de Júpiter se produce una influencia gravitacional entre ambos astros que hace que la luna «flexione». Los expertos asemejan este fenómeno a cuando se dobla un metal. A más flexión, más se calienta por la energía que se libera. Y eso es exactamente lo que estaría pasando en el interior de Europa, provocando las erupciones volcánicas.

Además, los expertos apuntan que estas erupciones se estarían dando más en los polos de Europa que en resto de la luna. La teoría es que es ahí donde el estrés estructural de la gravedad se encuentra en su mayor punto. Esto, por el momento, se basa en modelos matemáticos y simulaciones. Será en 2024 cuando se lance la misión Europa Clipper de la NASA, que se espera que llegue a Júpiter en el año 2030. Entonces, podremos conocer un poco más de primera mano su composición y nuevos detalles. Entre ellos, quizá una respuesta a su hubo en algún momento vida. «La perspectiva de un interior cálido y rocoso y de volcanes en el fondo marino de Europa aumenta la posibilidad de que el océano de Europa sea un entorno habitable«.

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