«El Barça ha escrito un capítulo que nadie olvidará», decía el entrenador del Barça, Lluís Cortés, después de que su equipo culminara el pasado domingo su ansiado triplete y la consecución de la octava Copa de la Reina para el club catalán. Sus palabras estaban llenas de emoción y alegría. Dos sentimientos que confluyen con la tranquilidad de quien hace un trabajo espléndido.

El técnico azulgrana ha liderado a un equipo sin igual, a una plantilla que ya es digna de estudio. Y no sólo lo es por el éxito final (ha ganado la Liga, la Copa y la primera Champions femenina para el fútbol español), sino por el cómo ha conseguido llegar hasta este punto. Su reinado es enorme, llevando más de dos años sin perder en Liga. Concretamente, perdió su último partido en la competición nacional el 5 de mayo de 2019 ante el Granadilla. Entonces el conjunto catalán perdió ante el Granadilla (1-0) en la última jornada de una Liga (2018-19) que terminó alzando el Atlético de Madrid.

El del Barça es el camino que ahora muchos quieren seguir. Es el ejemplo de que la apuesta y el trabajo bien hechos siempre tienen recompensas positivas. Ha sido un recorrido con obstáculos y críticas constantes, con el sacrificio como deber para todos sus protagonistas, pero con un premio abismal. Aquí bien queda decir eso de que el que algo quiere, algo le cuesta. Y este Barça ha querido ser más que nadie. Ha trabajado para ello. Y lo ha conseguido.

Prueba de ello son los números y los datos que refleja este equipo en los últimos años, en los que presume de tener una plantilla de estrellas mundiales como Jenni Hermoso, Graham Hansen o Alexia Putellas, entre otras. Y también su palmarés histórico. Y es que no sólo es el primer club español que ha ganado una Champions femenina, tras barrer al Chelsea por 0-4 en la final europea de Gotemburgo.

También es el equipo con más títulos de Liga (6) y con más trofeos de Copa de la Reina (8), dominando ambas competiciones en las dos últimas temporadas. Además, también ganaron la primera y nueva Supercopa de España en la pasada temporada, en la que hicieron triplete Liga, Copa y Supercopa. Este último título es la gran espina clavada de la presente campaña, en la que el Barça cayó en semifinales ante el Atlético (1-1), con triunfo en los penaltis por 3-1 para las rojiblancas.

El éxito de este Barça no se puede entender sin sus pioneras. Y es que este brillante proyecto le rinde también homenaje a todas aquellas mujeres que lucharon por crear y sostener la idea de un equipo azulgrana en el fútbol femenino. Ya sea como Selección Ciudad de Barcelona, como Peña Femenina Barcelonista o como Club Femenino Barcelona. Todos los intentos recogen ahora su recompensa en los grandes hitos del actual Barça.

Para entender la hegemonía de la sección femenina en el club culé hay que atender a la larga historia de lucha que tiene detrás. Una trayectoria llena de incomprensiones causadas por una sociedad que no entendía el deseo y reclamo de la mujer por jugar al fútbol, tradicionalmente dentro de los ideales masculinos.

Todo empezó en 1970 en la mente de una gran amante de este deporte: Imma Cabecerán. Esta joven valiente tuvo una iniciativa que cambiaría la historia del Barcelona. Aunque por aquel entonces nadie sospechó lo que estaría por venir 50 años después de que esta aficionada del Barça se plantara con 18 años en el despacho del presidente azulgrana, Agustí Montal, para pedir un equipo femenino.

Su impulso, con la reunión disputada en noviembre de 1970, resultó fructífero. Ya se sabe eso de que toda conquista empieza con la intención de intentarlo. Y su vigor llegó a muy buen puerto. Montal no se negó a ello, asegurando que si encontraban mujeres para formar un equipo femenino, el Barça lo terminaría apoyando. Dicho y hecho…

Esta joven intrépida se puso manos a la obra para buscar compañeras y decidió poner un anuncio en la Revista Barcelonista. El anuncio se publicó el 17 de noviembre, con poco margen de tiempo para prepararlo todo, pero Cabecerán consiguió armar el equipo que saltó al campo aquel día de Navidad sin el reconocimiento del club azulgrana. Lo que ahora luce en carteles con la distinción de grandes pioneras, en aquellos años quedaba en el mero asombro de los curiosos que se extrañaban del ímpetu de aquellas chicas que sólo querían jugar al fútbol y hacerlo defendiendo la azulgrana.

Aquel fue el primer partido de fútbol femenino del que ahora es el FC Barcelona. Se disputó con motivo de un festival benéfico en el día de Navidad y enfrentó en el Camp Nou a este grupo de jugadoras con corazón culé contra la UE Centelles. El duelo acabó 0-0, resolviéndose por 4-3 en los penaltis a favor de las pioneras del Barça.

Contando también las que saldrían después desde el banquillo, estas fueron las 17 primeras futbolistas del fútbol femenino barcelonista: Maria Antònia Mínguez, Llera, Giménez, Pilar Gazulla, Lluïsa Vilaseca, Aurora Arnau, Anna Jaques, Maite Rodríguez, Inmaculada Cabecerán, Núria Llansà, Alicia Estivill, Blanca Fernández, Lolita Ortiz, Consuelo Pérez, Carme Nieto, Fina Ros y Glòria Comas.

Todas ellas estaban entrenadas por el mítico ex jugador del Barça, Antoni Ramallets, que ocupó el cargo alrededor de un año. Sin embargo, no lucieron como jugadoras del Barça. Esto se debió a que no estaban reconocidas de manera oficial por el club catatán. Así, ninguna de ellas pudo vestir de azulgrana o portar el nombre o escudo de la entidad culé. Ante esto, decidieron llamarse Selección Ciudad de Barcelona y vistieron con camiseta blanca, pantalón azul y medias azulgranas.

Tras aquel partido, el equipo femenino, que había pasado a llamarse Peña Femenina Barcelonista, disputara también en el Camp Nou la final de la Copa Pernod contra el Espanyol (1-2), siendo el encuentro un el 28 de marzo de 1971. Meses más tarde, 8 de diciembre de 1971, el conjunto barcelonista volvió a medirse con el Espanyol en el Estadio (2-2), como preliminar de un amistoso del equipo masculino contra el Vasas de Budapest con 40.000 espectadores en las gradas.

Después de estos precedentes, en los que en ningún caso se portó el nombre oficial del Barcelona femenino, ha habido que esperar 50 años para que el Camp Nou volviera a abrir sus puertas al fútbol femenino, siendo la primera vez que lucía un equipo oficial en esta categoría.

Esto ocurrió el pasado 6 de enero, con motivo de un derbi Barça-Espanyol. El debut oficial de las azulgranas en el templo culé fue inmejorable, con una manita 5-0. Alexia Putellas marcó el primer gol del equipo femenino en el Camp Nou. Se sumaron como goleadoras otras veteranas históricas del primer equipo como Marta Torrejón o Melanie Serrano. Y redondearon la fiesta Martens y Crnogorcevic, dos de los fichajes de los últimos años en el primer equipo.

«Fuimos protagonistas porque queríamos jugar al fútbol. Pusimos la siembra hace 50 años y hemos recogido la cosecha en la Champions conseguida por este Barça. Yo y todas las jugadoras que hemos pasado por el Barça sentimos ahora una satisfacción grandísima. Y también todo el fútbol femenino español también tiene que estar orgulloso», comenta en una entrevista exclusiva para AS María Teresa Andreu, que fue jugadora del Peña Femenina Barcelonista, equipo fundado en 1971 y germen del que hoy luce como el mejor equipo de España y de Europa.

Andreu, que tras colgar las botas fue entrenadora y presidenta del equipo femenino y vocal de la Junta Directiva del Barça, vive con mucha emoción el dulce momento que están protagonizando las de Lluís Cortés. «Un trocito de esa Copa de Europa es de todas las que iniciamos este fútbol femenino hace 50 años. Es muy grande lo que han hecho«, prosiguió Andreu, que confesó tener un gran «envidia sana» de las jugadoras de ahora.

«Ojalá pudiera tener 25 años y estar ganándolo todo con el Barça. Pero lo disfruto igual. Mi época pasó y disfruté mucho. La satisfacción que tengo es que el Barça ha hecho una apuesta y le ha salido muy bien. Del fútbol femenino actual lo que más me enorgullece es que es un hecho, una realidad. Antes hablabas del fútbol femenino y te preguntaban: ¿las mujeres juegan al fútbol? Ahora, todo el mundo habla de ello y hasta conocen a las jugadoras«, continuó Andreu, fiel seguidora de todos los partidos del Barça en el Johan Cruyff.

«Este fútbol atrae a mujeres, niñas y también hombres. Incluso hay hombres que se están aficionando porque disfrutan más con el fútbol femenino, con la nobleza que tiene esta categoría y sin esa fuerza de las entradas brutales que se ven en el masculino», puntualiza la ex directiva azulgrana, que se muestra muy contenta de haber podido conocer de cerca la gran profesionalización del Barcelona femenino.

«Estoy muy orgullosa de este cambio, de la gran diferencia que hay entre lo que tuvimos y lo que tienen ahora. Ahora cuentan desde nutricionista hasta cualquier cuidado específico que puedan necesitar. Están tratadas igual que el Barça masculino, menos en los sueldos. Hacen lo mismo que el masculino y tienen unos grandes cuidados que antes no teníamos», subraya María Teresa Andreu.

Tal y como se ha comentado anteriormente, Andreu formó parte del Peña Femenina Barcelonista. Hay que recordar que este equipo recibió apoyo material y económico del Barça desde su nacimiento en 1971, incluso pudieron vestir de azulgrana. Sin embargo, el club no lo reconoció institucionalmente. Por esta razón, el escudo siguió sin aparecer en sus camisetas

Habría un cambio de nombre más hasta llegar al FC Barcelona femenino: el Club Femenino Barcelona. Este conjunto con esencia culé ganó el 26 de junio de 1994 el primer título para el fútbol femenino azulgrana: la Copa de la Reina. Lo hizo al derrotar en la final al Oroquieta Villaverde de Madrid por 2-1.

De Copa a Copa, siendo este el último trofeo alzado en estos días (el pasado domingo, 30 de mayo, tras ganar al Levante por 4-2) por el FC Barcelona, que nació de manera oficial el 26 de junio de 2002. En este momento, el equipo femenino pasa a ser por fín uno más del organigrama culé.

Los inicios oficiales de este club fueron complicados. Costó mucho ser uno de los grandes del panorama nacional, pero finalmente se consiguió. Mucho que ver en ello tuvo la llegada del entrenador Xavi Llorens en 2006, en la que se inició una época dorada con cuatro Ligas, cinco Copas de la Reina y nueve Copas de Catalunya. Todo desembocó en el momento más esperado y decisivo para esta entidad: la profesionalización del equipo en el verano de 2015.

Un hecho que quiso reseñar y poner en valor el secretario de Estado para el Deporte, José Manuel Franco, que entregó este lunes la Placa de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo (ROMD) del CSD al primer equipo femenino del FC Barcelona por su gran trayectoria deportiva. «Reconocemos la apuesta de un club que siempre ha apostado por el fútbol femenino. Un compromiso firme y decidido por la mujer en el deporte que ahora tiene sus frutos. Es el tercer mejor equipo del mundo con un estilo propio y siendo sostenible. La clave sin duda fue la decisión de profesionalizar el equipo«, destacaba el presidente del CSD.

Y la verdad es que este fue el gran paso que determinó el buen rumbo que lleva el club en nuestros días. En aquel momento se inició una gran apuesta por el fútbol femenino que hoy perdura, estructurando más y mejor entonces la cantera femenina. Y es que con la profesionalización también se creó una categoría más en su estructura formativa, el Femenino Alevín-Benjamín, con unos resultados que dejan hoy en día un gran peso de la cantera en el primer equipo (unas diez jugadoras del actual primer equipo se formaron en las categorías inferiores).

Sonia Bermúdez es otra de las voces autorizadas para hablar de este Barça. Goleadora histórica del club hasta esta temporada, en la que Jenni Hermoso batió su récord de 123 goles, la madrileña recuerda cómo fue su llegada y paso por el club azulgrana en una entrevista exclusiva con AS. «Siempre hablo muy bien del Barça porque me trae muy buenos recuerdos. Me llamó Xavi Llorens dos veces cuando estaba en el Rayo Vallecano. A la tercera fiché por la mala situación que tenía en el Rayo. Me dijeron que iba a crecer mucho y que iban a apostar por el fútbol femenino y no se equivocaron«, empieza destacando Sonia.

«Estuve cuatro años y fuimos de menos a más siempre. Cuando llegué entrenábamos por la tarde noche y luego empezamos a entrenar a las 17:00h. Justo cuando yo me fui iban a entrenar por la mañana y el club tenía mejores condiciones a la hora de viajar. Yo pasé cuatro años increíbles allí y sólo con pisar la ciudad deportiva me di cuenta de la magnitud que podía llegar a tener ese equipo de cara al futuro. Y así ha sido», asegura Bermúdez, que salió del Barça en el mismo verano de 2015 en el que se inició la profesionalización.

La recientemente retirada jugadora española pone en relieve la importancia de que profesionalizara el equipo femenino del Barça. «Es clave no tener que compaginar el fútbol con otra profesión de cara a un máximo rendimiento. En años anteriores trabajaba, estudiaba y entrenaba y eran los años que más me lesionaba de mi carrera. Ser futbolista es serlo las 24 horas», expone.

Y continúa: «Se jugadora de fútbol es levantarte y tener tu mente todo el día en el fútbol. Tienes que comer bien, descansar y recuperarte. Los viajes, de venir en autobús a ir en avión cambia mucho sobre todo para tener las piernas bien y descansarlas de cara a otro entrenamiento o partido. Todo repercute para que la jugadora rinda al 100%», destaca la ex goleadora española.

De 2015 a 2019, otro de los años claves para la historia de este equipo, que afrontó su primera final de la Champions en Budapest. Entonces, el equipo azulgrana se midió con el todopoderoso Olympique de Lyon, que sumó cinco coronas continentales entre 2015 y 2020. Un cruce que supuso un chasco para la plantilla culé (derrota por 4-1). Pero, también un profundo aprendizaje.

El Barça se tomó y convirtió aquella cita en un gran punto de inflexión. Prueba de ello es su gran juego de ahora, siendo máximo goleador en Liga y Champions. El conjunto catalán ha madurado sus ideas y ha duplicado su preparación en forma, tipo y esfuerzos. Se cambió la manera de pensar y de competir, manteniendo intacto su estilo, con el que lucen el mejor ADN Barça, y los pilares del vestuario que llegó a la primera final de un club español.

No han cambiado muchas caras en el Barça en estos dos años. El conjunto barcelonista cuenta con el mismo entrenador, Lluís Cortés, y un gran porcentaje de jugadoras (14 de las 24 actuales) que vivieron la experiencia europea en Budapest. Tampoco ha habido un aluvión de fichajes tras aquella final. En la actual plantilla toman más peso las jóvenes canteranas (Bruna Vilamala, Jana, Laia Codina…) que las nuevas estrellas.

Aunque también hay ejemplo de estas últimas, con un gran protagonismo de Jenni Hermoso, que vivió la final de Budapest como aficionada desde la grada y decidió entonces regresar al equipo donde había levantado sus primeros pichichis de Liga y dónde sigue goleando como la que más. También sobresale el fichaje de Graham Hansen, gran puñal de las catalanas en estos dos años que lleva como culé. 

Con ellas, el cambio ha sido más posible. Su calidad y potencia sobre el verde ha encajado a la perfección en un proyecto que se presentó en Budapest 2019 y que remató su faena en Gotemburgo 2021, con el fiasco de San Sebastián por medio (fueron eliminadas por la mínima siendo muy superiores al Wolfsburgo en las semifinales).

Sin rival en el ámbito nacional, siendo vigente campeón de las últimas dos Ligas y dos Copa, el Barça ha puesto en escena todo lo que se propuso tras sucumbir frente al Lyon, al que ahora acompañan en el Olimpo europeo. «Tras Budapest, el objetivo era ser los mejores de Europa», decía Lluís Cortés en la previa a la final europea con el Chelsea.

El técnico azulgrana resume en pocas palabras lo que fue todo un pacto y cambio de chip en el vestuario azulgrana. Jugadoras y cuerpo técnico decidieron hacer borrón y cuenta nueva, con una capacidad envidiable de autocrítica. Y el resultado quedó sobre el verde, con un juego brillante y un nivel arrollador. El Barça pasó de cenicienta a coco. De indefenso a todopoderoso.

El equipo azulgrana pasó por encima del Chelsea, al que anuló con sólo poner un pie en el Gamla Ullevi. Su dominio fue tan aplastante como eficaz, con un 0-4 al descanso tras goles de Leupolz (propia puerta), Alexia Putellas, Aitana Bonmatí y Graham Hansen. Las tres jugadoras lideraron a un Barça que brilló como nunca y que convirtió a Gotemburgo en territorio sagrado.

El cuadro de Lluís Cortés fue un rodillo ante las inglesas, con más presupuesto (siete millones por los seis de las españolas) y la misma ambición de levantar la primera Champions de su historia. Pese a ello, el triunfo fue culé. Y la fiesta para el Barça y todo el fútbol español, que miró expectante a través de sus televisores, con récord de audiencia para un mismo partido de fútbol femenino.

«No me sorprende el éxito del Barça porque llevan muchos años trabajando muy bien. Las jugadoras lo demandaron y el club y el cuerpo técnico respondieron bien. El resultado está ahí. Da igual del equipo que seas. Pero yo creo que toda la gente del fútbol femenino se emocionó y disfrutó del logro del Barça en la Champions. Esto es muy bueno para el fútbol español y para el fútbol femenino que viene», destaca Sonia Bermúdez a AS.

«No han tenido rival en España. Han hecho un equipo muy compacto y se conocen muy bien entre ellas, ganando en competitividad y fuerza física. Si analizas la dos finales, la de Budapest y la de Gotemburgo, es calcado el partido pero al contrario. Fue fantástico», cuenta María Teresa Andreu, que admira mucho la capacidad que tuvo el equipo de aprender de los errores en Budapest, final a la que asistió como invitada con otras pioneras.

«Es un placer verles jugar porque tienen mucho ‘feeling’ y están muy ordenadas en el campo. No hay descontrol ni errores clamorosos. Es todo el equipo compacto. El otro día me preguntaron que destacara a una jugadora y es que no puedo. Me gusta todo el conjunto como está estructurado. Lo mejor de todo es que cuando Lluís Cortes hace cambios ni se nota. Esa es la esencia de un equipo«, añade la ex jugadora azulgrana.

No se puede entender todo este éxito del Barça sin Lluís Cortés. El técnico azulgrana, que renovó recientemente su contrato hasta el 30 de junio de 2022, fue el que más aprendió de su derrota 4-1 en la final de 2019 ante el Lyon en Budapest y cambió la forma de trabajar de su plantilla para ser uno de los gigantes de Europa.

Desde su llegada en enero de 2019 en sustitución de Fran Sánchez, del que fue asistente, el entrenador catalán ha llegado a dos finales y una semifinal de Champions, ganando el título europeo en esta temporada. A sus 34 años, el técnico catalán lideró el aumento de nivel de esta sección y ha conseguido demostrar que este es el camino correcto a base de títulos.

Con él, el equipo vivió un relanzamiento que, a base de buen fútbol, ha dejado en las vitrinas del club una Champions, dos Ligas, dos Copas y una Supercopa. Un gran éxito respaldado por las buenas sensaciones, siendo «siempre fiel a un estilo de juego atrevido y vistoso», según destaca el propio Barça.

Con la Champions en el bolsillo, tocaba dar el siguiente paso: el triplete. Y el Barça no falló. Las azulgranas consiguieron culminar su hazaña el pasado domingo, levantando la Copa y cerrando ese soñado triplete. Con él arranca una nueva era en el fútbol español, que tiene ante sí el quinto equipo de Europa que ha logrado ganar el gran triplete Liga, Copa y Champions.

Tres títulos que sólo cuatro equipos habían conseguido antes: Arsenal (2007), Olympique de Lyon (2012, 2016, 2017, 2019 y 2020), FFC Frankfurt (2002 y 2008) y Wolfsburgo (2013). De este modo, el cuadro lionés es el gran rival a batir en la historia del fútbol femenino continental. Con un lugar privilegiado en este club de grandes equipos de Europa, el Barça persigue ahora también el pleno de títulos en la próxima temporada, con el objetivo de sumar al triplete la Supercopa que este año se resistió.

Sonia Bermúdez va más allá y apunta a igualar las cinco Champions seguidas del Lyon. «El otro día hablaba con Alexia Putellas de que el triplete es histórico, pero las futbolistas son tan competitivas y tan ganadoras que ya tienen otros objetivos en mente. El Lyon ha ganado cinco Champions seguidas. Pues el reto ahora es alcanzarles. Este año no han ganado la Supercopa y el próximo año buscarán pleno de todos los títulos también. Por eso ha ganado tanto, que no se ha conformado con ganar la Liga y ha buscado más», señala.

La ex delantera del Barça ve muy positiva la hegemonía del club catalán. «La gran apuesta del Barça tiene un efecto llamada. El club azulgrana es un espejo para el resto de clubes, que se han dado cuenta que con apuesta, económica y de recursos, y trabajo se pueden conseguir grandes logros. Ellas han puesto los cimientos de todo lo que está por venir. Es algo muy positivo para el fútbol femenino porque los equipos que quieren aspirar a este éxito ya conocen el camino», indica Sonia, que relata la «inmensa alegría» que hay en el vestuario del Barça.

«Están felices. La sensación que dan es que todavía no son conscientes. Y es normal. Ha pasado muy poco tiempo y ha pasado todo muy rápido. Lo que han conseguido es muy importante para el fútbol femenino y ellas saben que lo han hecho. Ahora queda por ver si el resto de clubes hacen lo mismo y apuestan más y mejor por esta categoría, como ya están haciendo«, sentencia Sonia Bermúdez, que también ha sido parte de este éxito.

A ella se suman otras tanta veteranas que han luchado por esta categoría y otras jóvenes que luchan ahora. Entre todas ellas destaca Alexia Putellas, que tras conseguir el triplete avisó: «Tenemos potencial y entre todas vamos a desarrollarlo». La centrocampista y segunda capitana del Barça, aprovechaba el acto de entrega de una declaración de intenciones en la que se deja claro que esto es sólo el comienzo, en una gran ambición de este equipo por seguir rompiendo moldes y barreras.

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