Nada está decidido en el baloncesto hasta el último instante, pero menos todavía si el rival que va a perder es el CSKA y el partido es una semifinal de la Final Four. Los moscovitas jugaron un último cuarto memorable, metieron el miedo en el cuerpo al Efes y no están en la final por un par de tiros fallados. El partido pudo perfectamente caer del lado ruso, pero será el Efes quien juegue por la gloria europea. La desconexión en el último cuarto casi les cuesta un disgusto. Y de los grandes.

El partido arrancó con dos de los máximos exponentes de ambos equipos entonados. Micic por un lado y Shengelia por el otro anotaron las primeras canastas, pero pronto se vio que el Efes estaba mucho más acertado. Sobre todo en el tiro exterior, donde hizo mucho daño a su rival. Beaubois fue un problema para un CSKA incapaz de incomodar sus tiros y que fiaba a Hackett su éxito en ataque. Superó a Micic buscándole bajo el aro, pero en líneas generales le costó mucho al CSKA encarar la defensa planteada por los turcos. La ventaja aumentó rápidamente hasta los diez puntos en un partido donde el Efes estaba claramente más cómodo. Y todavía no había entrado Larkin.

El acierto en los triples y el MVP Micic

El siete de diez en triples del Efes a los 15 minutos de partido no hacía presagiar nada bueno para el CSKA. Los moscovitas mejoraron en el segundo cuarto las prestaciones defensivas, pero Efes sustituyó los tiros liberados de Beaubois por la calidad de Micic. Al MVP de la fase regular no le hizo falta encontrar situaciones cómodas para anotar. Singleton y Sanli, además, se encargaron de mantener a raya al ataque del CSKA. Clyburn, eso sí, se ocupó de que el partido no se decantara de forma más clara a favor de los turcos (31-41). Fue el mejor del CSKA en la primera parte, pese a que su equipo no fue capaz de frenar el potencial ofensivo de Efes, con unos porcentajes de acierto muy altos (37-49).

Con 20 puntos ya en su cuenta particular, Micic representó el enorme problema que tuvo el CSKA para frenar el ataque turco. Y no fue solo Micic, sino que el Efes salió tras el descanso decidido a estar en la final. Sanli, Simon, Beaubois… la ventaja subió ya por encima de los 20 puntos (43-64, +21). Clyburn, y también Lundberg, mantuvieron el tipo, pero el partido ya difícilmente podía caer del lado de los moscovitas. Ya no eran solo los 16 puntos de ventaja para Efes, sino la sensación de que los turcos estaban jugando un mejor y más sólido baloncesto. Pero el partido dio un giro de 180 grados.

A la carga el CSKA

Un excelente inicio del último cuarto permitió rebajar la distancia hasta los 10 puntos (63-73) e infló de moral al CSKA. Estaban en el partido. Diez abajo y con poco más de seis minutos por jugar, pero dentro del partido. El momentum, además, estaba claramente del lado de los moscovitas. Las dudas asaltaron a un Efes que vio peligrar una victoria que tuvo en la mano y, tras varias pérdidas y errores, el CSKA entró en los últimos tres minutos con plenas opciones (80-83).

Beaubois, al que no le tembló el pulso, logró salvar la ventaja de Efes pero la eliminación de Micic, como no podía ser de otra manera, le pasó una factura altísima a su equipo. Fue Larkin quien asumió la responsabilidad de llevar a su equipo hasta la victoria, pero no estuvo precisamente acertado: falló un triple y un tiro libre, otorgándole al CSKA una posesión para ganar el partido. Fallaron los rusos, que murieron dignamente y en la orilla, demostrando que ni mucho menos el Efes es imbatible.

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