El Barça salió con todo, con el hambre propio de un grande que lleva mucho tiempo sin acariciar la grandeza. Dejó un primer cuarto casi perfecto, con sólo cinco tiros fallados y dominando todos los apartados estadísticos… y los que no se pueden contabilizar. Al descanso, eran 18 puntos de ventaja en el marcador, pero algunos más en la mente de muchos. No dio opción al Real Madrid en ningún momento y se agarró, siete años después, al título con todas sus fuerzas. Tras la victoria en Copa y la final en Euroliga, los de Sarunas Jasikevicius cierran una temporada sobresaliente con su 19ª liga.

Nikola Mirotic. Sobresaliente. La estrella que se esperaba en el momento en el que se esperaba. Tras una temporada complicada en los instantes trascendentales, Nikola brilló como siempre y como nunca. Hizo volar a Usman Garuba en su primera acción y sumó cinco de los siete primeros puntos azulgranas, en una salida abrumadora. Pablo Laso, ante los problemas, ya conocidos, de Garuba para defenderle, sacó pronto a Tyus. Ni uno ni el otro. Ni el otro, si es que lo hubiera habido. Quitó el polvo al mejor traje para la fiesta final. Bailó con quien quiso, como quiso y cuando quiso. Sacó su marca registrada desde la media distancia y rozó la perfección desde la larga. También taponó, defendió y asistió. No se guardó nada y alcanzó el todo. Se marchó del partido con el cántico de «MVP, MVP» alegrando sus oídos. Valoración: 35

Nick Calathes. Sobresaliente. Salió con la brújula calibrada y el norte claro: el campeonato. Con un triple, provocó el primer tiempo muerto blanco, tras un 7 de 7 en tiros azulgranas. «¿Hemos venido a un show?», gritaba Laso. Como asesino silencioso, no dejó de sumar: puntos, robos y control. Dicen que no atina desde la larga distancia, pero hoy metió hasta las que no valían, como un triple, fuera de tiempo, para cerrar el segundo cuarto. Agarró el partido y ya no lo soltó. Amo y señor del tiempo, batuta de una orquestra que sonó a perfección en su auditorio. Este último, se puso en pie para ovacionar su dirección. Valoración: 20

Pau Gasol. Sobresaliente. Veinte temporadas después de llevar al Barça a un 3-0 frente al Real Madrid, ha vuelto para repetir la hazaña. El DeLorean se le queda pequeño. Su regreso, tras dos temporadas alejado de las pistas, podía dejar dudas, pero las ha despejado sin despeinarse. Le ganó la partida a Tavares en su primer duelo, nada que ver con el anterior Clásico en el Palau. Nada que ver con cualquier cosa humana esperable. En sus primeros cuatro minutos, sumó cuatro puntos, dos rebotes y una asistencia. A sus casi 41 años, necesita muy poco tiempo para producir mucho. Se hace gigante en la pintura, con machaques a la altura de concurso, y se desliza por el perímetro, con triple de dedicatoria especial. Apuntó a la grada y, ahora, apunta a Tokio. El Palau se rindió a él, a una leyenda que insiste en alargar su eternidad. Valoración: 19.

Kyle Kuric. Notable. Cuando sus manos, esas que calienta con guantes antes de los partidos, entran en estado de acierto compulsivo, no hay vuelta atrás. Un triple ante Alocén, de defensa inmejorable, da fe de ello. Hasta dejó un alley oop a pase de Gasol, intercambiando los papeles. Falló su primer tiro de la noche a un minuto del final. Valoración: 10.

Rolands Smits. Notable. Como siempre. Académico en todas sus acciones. Convirtió una falta de entendimiento con Calathes en una gran canasta tras reverso. Esa fue su carta de presentación y ya no abandonó el acierto en sus decisiones. Valoración: 12.

Brandon Davies. Bien. No produjo como puede, pero sí disfrutó como sabe. Firmó un pase sin mirar para Higgins y, a continuación, un mate a dos manos sin piedad. Show-time, dándole la razón a Laso. Valoración: 5.

Álex Abrines. Bien. Terminó las semifinales pidiendo la hora, queriéndose ir a dormir… y hoy aguantará muchas horas despierto. Y salió así al partido, echándose al suelo para defender y, tras ello, recibiendo el calor de todo el equipo. De Jasikevicius incluido, con una colleja amistosa: su forma de mostrar amor, así se las gasta Sarunas. Desactivó a Carroll y el público coreó su nombre. Valoración: 4.

Cory Higgins. Suficiente. Anotó la primera canasta del partido, con la intención de prolongar su formidable estado de forma, pero se quedó lejos de él. No fue el líder que, durante toda la temporada, ha demostrado ser; pero el equipo tampoco lo necesitó. No volvió a sumar hasta el último cuarto, ya con todo decidido, y pidió el cambio tras un golpe. A pesar de ello, su curso es para enmarcar. Y el del Barça, le debe mucho. Valoración: -5.

Adam Hanga. Bien. No produjo en demasía, pero aportó en una defensa que asfixió a los blancos de principio a fin. En sus 14 minutos sobre la pista, acumuló el segundo mejor más menos del equipo. Valoración: 2.

Leandro Bolmaro. Sin calificar. No pudo aportar en los minutos de mayor fiesta, pero se sumó a ella al final Muy alejado del futuro que, en muchos tramos, ha demostrado tener por delante. Valoración: 0.

Pierre Oriola. Sin calificar. Sólo disputó los minutos finales. Temporada de más a menos para el capitán, que, eso sí, se lo deja todo siempre que sale a la pista. Valoración: 0.

Leo Westermann. Sin calificar. Al igual que Oriola, su participación se redujo a los últimos instantes, cuando el Palau ya cantaba el himno azulgrana. Valoración: -2.

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