Con el simple movimiento de un dedo, las personas pueden conocer si tiene aneurisma aórtico ascendente, una dilatación potencialmente fatal de las principales arterias del corazón. Este es el impresionante hallazgo un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale (Connecticut, Estados Unidos).

Se trata de una revelación importante porque los aneurismas aórticos, que afectan a adultos de todas las edades, son la decimotercera causa de muerte más común entre los estadounidenses, matando a unas 10.000 personas al año. Si bien esta patología puede tratarse cuando se detecta temprano, es difícil de rastrear porque los pacientes no suelen presentar síntomas y desconocen que la tienen.

“El mayor problema de la enfermedad por aneurisma es reconocer a las personas afectadas dentro de la población general antes de que se rompa el aneurisma”, explica el Dr. John A. Elefteriades, profesor de cirugía William WL Glenn en Yale y autor principal del estudio publicado el pasado 18 de mayo en The American Journal of Cardiology. Como consecuencia, pude complicarse y derivar en una hemorragia interna masiva que puede resultar fatal.

¿En qué consiste la prueba?

La prueba para descubrir si se padece aneurisma aórtico ascendente es muy sencilla. Hay que extender la mano con la palma hacia arriba y alargar el dedo pulgar en dirección al dedo meñique lo máximo que se pueda. Lo normal es que el pulgar llegue hasta el centro de la mano, pero si cruza más allá del borde más lejano de la palma, el paciente puede estar albergando un aneurisma oculto. “Poder mover el pulgar de esa manera es una indicación de que los huesos largos de un paciente son excesivos y sus articulaciones están laxas, posibles signos de enfermedad del tejido conectivo en todo el cuerpo, incluida la aorta”, detalla la universidad en un comunicado.

Así, aunque reconocen que “no se sabe qué tan precisa puede ser esta prueba”, los investigadores observaron que los pacientes con un resultado irregular (cuando el pulgar excede el borde de la palma) tienen una “alta probabilidad de albergar un aneurisma”, a pesar de que la mayoría de los pacientes con aneurisma no manifiestan un signo positivo de pulgar-palma.

Para la investigación, se estudiaron los casos de 305 pacientes que fueron sometidos a cirugías cardíacas por aneurisma ascendente, reparación de válvulas o injerto de derivación de la arteria coronaria. Aunque 59 pacientes tenían diagnósticos de aneurisma ascendente, la prueba indicó que solo 10 presentaban el trastorno.

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