Llega al Madrid David Olatukunbo Alaba (Viena, 24 de junio de 1992), conocidísimo defensor austriaco que ha hecho carrera en el Bayern de Múnich actuando de lateral izquierdo, de central e incluso de mediocentro posicional. Han sido diez temporadas como parte de la primera plantilla bávara, además de tres en la estructura formativa del Bayern, a donde llegó en 2008 procedente del Austria de Viena; sus primeros pasos los dio en el SV Aspern, hasta que un ojeador del potente club austriaco le captó tras verle con 10 años jugando con otros niños en una playa italiana, en el Mar Tirreno.

Del Bayern se ha marchado con honores de ídolo, tras decidir no renovar su contrato y seguir su camino lejos de Alemania; han sido 431 partidos en los que ha marcado 33 goles, dado 55 asistencias y ganado la friolera de 27 títulos, entre ellos dos Champions y diez Bundesligas (en la primera, participó como miembro del Bayern II). Curiosamente, rechazó dos veces al Bayern antes de enrolarse en el club germano y echaba pestes de él: “Odiaba al Bayern. Llegaban a los torneos de canteras muy presumidos, en sus flamantes autobuses y con las mejores ropas de entrenamiento. Como si te hiciesen un favor estando allí”. Con el tiempo, asimiló las condiciones de su nuevo equipo: “Es un club con una arrogancia necesaria en el mundo del fútbol”.

De su paso por el Bayern y por la selección de Austria (79 partidos y 14 goles a sus casi 29 años) no hace falta relatar mucho más. Sus orígenes han pasado históricamente bajo el radar, reflejados sobre todo en su segundo nombre: Olatukunbo. Su padre, George Alaba, ganó fama en Austria como músico, rapero y DJ, formando parte del dúo pop-dance ‘Two in one’, de gran repercusión en su país a finales de los 90 y principios de los 2000. A Austria llegó George Alaba, conocido artísticamente como DJ Man (su carrera como pinchadiscos se extendió varios años; lo abandonó más tarde para representar a su hijo), procedente de su Nigeria natal, tras haber nacido como miembro de la familia real de Ogere, una pequeña aldea a 55 kilómetros de Lagos, la antigua capital del país.

Riquezas y fortunas

Su intención inicial fue la de estudiar Económicas, pero su interés en la música fue más fuerte; al conseguir la nacionalidad austriaca, fue reclutado por el ejército y ganó notoriedad por ser el primer soldado de color de Austria. George fue preclaro al nombrar al recién nacido David; Olatukunbo significa en la lengua yoruba, propia de la religión de la aldea natal de su progenitor, “el que lleva riqueza y fortuna desde un país lejano”. El objetivo está más que cumplido: el nuevo contrato de Alaba con el Madrid le reportará unos 12 millones netos por temporada.

El origen africano de su padre lo lleva en la piel de ébano; en sus ojos ligeramente achinados se ve a su madre Gina, enfermera filipina de la etnia bisaya que emigró a Austria después de una juventud en la que se proclamó Miss Filipinas durante los años 80. La familia la completa su hermana, Rose May, que siguió los pasos de su padre para hacerse cantante con cierto éxito en Austria. Y a Madrid llegará acompañado por su novia, Shalimar Heppner, modelo y empresaria alemana e hija del famoso cocinero Frank Heppner; ambos comparten un hijo.

Tras despuntar desde muy pequeño (“Jugaba todos los días, los otros padres alucinaban con él”, recuerda su padre), llamó la atención de Werner Kern, todavía miembro de la estructura de cantera del Bayern, en un torneo en Mánchester. “David tiene un talento excelente y una excelente actitud. Creemos que puede llegar lejos”, convenció a sus padres para que diese el paso, después de que Alaba hubiese declinado el interés del club bávaro no una, sino dos veces.

Su ascenso a la primera plantilla del Bayern fue meteórico, aderezado con una cesión de seis meses en el Hoffenheim para que diese con fluidez sus primeros pasos a nivel profesional. “El talento es una cosa, la actitud y el deseo son otras, y David tiene el deseo inmortal de seguir mejorando. Tiene ese mordisco que hace falta”, recuerda Kern. En Austria no pasó inadvertida su proyección y debutó con la selección con 17 años y 112 días, en buena medida para evitar que Filipinas y Nigeria mostrasen interés en su reclutamiento.

Okocha, Vieira… y el ‘Galata’

La afición familiar por la música no le es ajena del todo: toca el piano y la guitarra, y hace sus pinitos con el canto; también se relaja como DJ ocasional con la mesa de mezclas. Aficionado a la comida mexicana y, sobre todo, a la filipina que le preparan su madre y su tía, sus ídolos futbolísticos son el nigeriano Okocha y el francés Pat Vieira. Y el equipo de su corazón no es ni austriaco ni alemán: es el Galatasaray turco. “Tengo muchos amigos turcos desde que era niño y me hicieron del Galatasaray. Desde entonces, lo apoyo, veo todos sus partidos por la TV si no me coincide con estar jugando. Admiro a sus aficionados, son muy apasionados”, comentaba en 2017 tras presenciar en directo un Bayern-Galatasaray de la Eurocup de baloncesto en Múnich.

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