Los Lakers han llegado a los Playoffs 2021 como campeones, sí, pero también como séptimos de ocho clasificados en la Conferencia Oeste. Ante los Suns han pagado el primer peaje, el verse absolutamente superados por un equipo más fresco y con las ideas más claras. Podrá o no ser una serie larga, pero el primer envite deja poco a la imaginación y mucho a la capacidad que tengan los responsables de los angelinos de ver los numerosos errores cometidos

Los Suns dominaron desde el final del primer periodo. Superando incluso el problema físico de Chris Paul, aguantando los nervios tras la expulsión absurda de Cameron Payne y desplegando un juego combinativo al que los Lakers van a tener que hacer frente sí o sí, tengan el remedio o no. Apabullante por momentos. Phoenix sacó de punto a los favoritos demostrando su posición en la tabla y la ambición que ya anunciaban en 2020. En casi ningún momento se les acercó el rival con peligro, lo cual dice mucho del arsenal desplegado

Un vendaval en los primeros minutos dio paso a otro partido diferente. Tras el 15-15, en un inicio anotador que apuntaba a partidazo, hubo mucho Suns y poco Lakers. El juego combinativo llevó a los locales a verse liberados en varios ocasiones para lanzar de tres, pero acertaron y su rival las pasó canutas en similares circunstancias. Ése fue uno de los primeros problemas palpables. Booker empezó a sumar como loco y Ayton estaba ganando la batalla del rebote. Parece que ésta es la versión del número uno del Draft NBA de 2018 que debemos ver, no la de los tres años anteriores. Drummond estaba perdidísimo y Davis no hacía daño. La patata caliente fue para Harrell. El pívot suplente, uno de los dos junto al desaparecido Marc Gasol, rascó en tres jugadas seguidas puntos y puso la garra para acercarse en un marcador que ya jugaba con los diez tantos de distancia. El empellón de Trez, que no sería el único en la noche, tuvo un efecto doble: vino después de que, en choque con un compañero tras una acción de LeBron James, se lesionara Chris Paul en el hombro. Acabó por ser casi nada, aunque tuvieron que tratarle otra vez en el vestuario y los primeros gestos de dolor fueran para preocuparse. Una vez se pasó ese efecto, vuelta al tedio para los chicos de Frank Vogel. 

Se cambió en el segundo cuarto, con más defensa, pero en el tercero Drummond llegó a un punto inaguantable pese a seguir en cancha y tampoco James y Davis reaccionaron en demasía. Schröder llevó un peso que quizá no le corresponde durante el resto de la velada. El rey de Akron, visiblemente cansado. A.D. también se vio en la nada frente a Ayton, que terminó por darle una lección también a él. Una tángana provocada en la que Harrell agredió con maestría -que se ve que se puede- a Payne terminó con Payne expulsado injustamente en la misma jugada en la que Paul, tocado del hombro, agarró del suyo a su amigo LeBron mientras le hacía la cama. El intento por darle otro aire al partido cuando las fuerzas no bastaban no le sirvió al cuadro californiano, que entregó la cuchara antes de terminar. Entró en juego el factor del fragor y ahí, y a lo mejor esto es lo más llamativo, también perdieron unos Lakers mucho más experimentados ante unos Suns en los que Crowder levantó a los casi 12.000 que se dieron cita en el pabellón. A repensar de cara al segundo partido por parte de los que defienden la corona y a seguir una senda bien marcada para los que se la quieren arrebatar.

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