Los Lakers están en problemas. Desde el mes de marzo una temporada en la que parecían los máximos favoritos se torció en exceso. Las lesiones, primero de Anthony Davis y luego de LeBron James, provocaron que los angelinos empezaran a perder puestos en la clasificación y acabaran abocados a un play-in que nadie quería jugar pero que les tocó a ellos. El retorno de ambas estrellas en la parte final de la temporada provocaba que el optimismo se acrecentara de cara a los playoffs, pero la realidad, de momento, se ha impuesto en el duelo inaugural de la primera ronda: derrota ante los Suns, con una versión fantasmagórica de Davis y un LeBron que no está, camino a los 37 años, en su mejor momento físico. Y todo con Frank Vogel insistiendo en un plan que no está funcionando y que no ha permitido a los Lakers tener una regularidad en la fase final del curso, uno marcado por una plantilla incompleta, pero también por una química truncada y una deriva preocupante, dos variables difíciles de arreglar sobre la marcha en unos playoffs que exigen respuestas inmediatas.

La llegada de Andre Drummond en invierno prometía, pero no ha tenido los resultados esperados. Se necesitaba fortalecer el juego interior sin Davis, pero Frank Vogel se ha empeñado en dar muchos minutos al pívot y éste no termina de cuajar. Por el camino, la víctima ha sido Marc Gasol, que ha pasado ha disputado solo 14 de los siguientes 25 partidos, y donde antes disfrutaba de 20 minutos por noche ahora se queda en 17. La imagen típica de Marc es sentado en el banquillo y el jugador, titular durante prácticamente toda su carrera (769 encuentros en Memphis y 762 titularidades, con 70 y 62 en Toronto), mostró su enfado ante los medios e hizo gala de la era de los jugadores empoderados para intentar forzar una situación que no cambió.

Ahora, ha llegado el momento de hacer cambios en los Lakers. Vogel ya demostró el año pasado haber dejado atrás al entrenador de un solo plan de los Pacers: reaccionaba después de cada derrota, cambiaba táctica y alineación, se anteponía al rival y volteaba eliminatorias con decisiones clave. Este año, parece empeñado en no contar con Marc y seguir dando mucho tiempo de juego a Drummond, pero las cosas no funcionan de esta forma. El pívot acabó con 12 puntos y 9 rebotes en el duelo inicial ante los Suns, pero Ayton, su emparejamiento natural, hizo mucho daño: 21 tantos y 16 rechaces, 8 de ellos ofensivos. Tampoco Davis, todavía (muy) lejos de su mejor forma física (5 de 16 en tiros de campo y solo 7 rebotes en casi 39 minutos) pudo frenar al envalentonado pívot, que estuvo en todas e hizo mucho daño a sus rivales. Y, en todo el embrollo, Marc no disputó ni un solo minuto y vio todo el partido desde el banquillo.

Jugadores diferentes, momento clave

Marc y Drummond tienen muchas diferencias y pocas similitudes. El jugador español está criado en el balonesto europeo, es más colaborativo, completo, con una visión de juego que excede mucho en la de su compañero y mejor defensor, ya sea en lo colectivo o en el uno contra uno en el poste. Drummond tiene un perfil más americano: estadísticas espectaculares que nunca ha trasladado al juego de su equipo, uno de los mayores poderes reboteadores de todo el siglo XXI y mucha capacidad en ataque. Pero no postea ni mucho ni muy bien, pasa peor que Marc (y mejor de lo que piensa mucha gente, ojo) y no es tan buen defensor. Ahí está la duda de Vogel: el técnico utilizaba a Davis de cinco la mayor parte del tiempo en playoffs, donde solo para determinadas rondas se necesita un pívot puro para contrarrestar el poderío rival. En esa ecuación entraba, por ejemplo, Dwight Howard el año pasado para la serie ante los Nuggets… pero solo para esa. El resto del tiempo, era Davis el que ocupaba esa posición con un gran dominio.

Ahora, Davis está mal y le interesa una serie larga (una corta va a ser seguro para Phoenix) para ir recuperando el tono, y Drummond no es el problema, pero tampoco la solución que todo el mundo esperaba. Solo falta por saber si Vogel dará el paso para incluir a Marc en la rotación, algo que ha dicho hasta la saciedad que no va hacer desde la llegada de Drummond. Eso sí, las cosas han cambiado: los Suns han sido completa y netamente superiores a los angelinos en el duelo inicial y el poder defensivo de Marc puede ayudar a frenar a un Ayton diferencial, además de aportar en la distribución más allá de LeBron, algo que los Lakers necesitan desesperadamente (19 asistencias, cinco menos que los Suns, en el duelo inicial, por 14 pérdidas). Viajar a Los Angeles con un 2-0 puede acabar con las aspiraciones de un equipo que a inicios de curso era el máximo favorito. La reacción tiene que llegar pronto y tiene que partir del banquillo. Sea o no con Marc Gasol, que espera su momento. La pelota, en el tejado de Vogel. O morir con tu idea, o cambiarla. Difícil decisión.

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