Hay que retroceder once años para encontrar una temporada en la que el Real Madrid no abriera sus vitrinas para depositar un título del primer equipo de fútbol. Aquella fue una temporada de transición de ciclos. Los blancos cerraban un sexenio discreto (dos Ligas y una Supercopa nacional) a la vez que comenzaba a armar los mimbres (Cristiano Ronaldo y Benzema cerraban su primera temporada como madridistas) de lo que estaba por venir. Una década de éxitos coronada con cuatro Champions y tres Ligas, entre otros títulos. La edad de plata del Madrid y el segundo período de éxitos ininterrumpidos más prolongado de la historia del club. La decepción de la Liga, y puede que aun con ella, e independientemente de la decisión que tome Zidane acerca de su continuidad y si pilota él el nuevo proyecto, conduce al Real Madrid a un cambio de ciclo en el que el equipo puede verse descapitalizado al perder a su entrenador y tres de sus cuatro capitanes (Ramos, Marcelo y Varane, además de Benzema)…

La primera duda que está por despejar, y no es un asunto menor, es la continuidad del propio Zidane. El entrenador francés ha evitado pronunciarse acerca de su futuro en las últimas semanas. Y sus declaraciones admiten interpretaciones en ambos sentidos, sobre si se queda o se va. Tras el último partido frente al Villarreal tampoco despejó muchas dudas: «Dentro de poco veremos qué va a pasar. No solo conmigo, con todo lo que va a ser el Madrid la próxima temporada». Unas palabras que inducen a pensar que su decisión pueda depender del proyecto deportivo que le ‘venda’ el club. Ya la otra vez que dimitió justificó aquella espantada en que el equipo necesitaba cambios… Unos cambios que, si en aquel momento, tras tres Champions consecutivas, podían resultar chocantes, ahora, tras ver a un equipo que ha llegado al final de temporada en la reserva, parecen más que razonables.

Si Zidane conquistó la Liga de 2017 con la unidad B, esta la ha perseguido con un equipo en las lonas. El teórico once titular apenas ha encontrado recambios en Lucas Vázquez, Valverde y la pareja Militao-Nacho que ha emergido tardíamente en defensa. Benzema tampoco ha tenido nunca dos claros acompañantes consolidados en el ataque, hasta tal punto de que el delantero francés ha acabado como el único jugador de la plantilla que ha alcanzado la decena de goles en todas las competiciones (30 en total), algo que no sucedía en el Madrid desde hace medio siglo. Las lesiones han vuelto a hacer desaparecer a Hazard, jóvenes como Vinicius y Rodrygo aún necesitan más experiencia y otros en plena madurez futbolística, como Asensio, han estado lejos del nivel que atesoran y se espera de ellos, por no hablar de la casi irrelevancia de Isco o Mariano.

Junto a Benzema (de 33 años) el equipo ha tenido como piezas capitales a varios futbolistas ya entrados en la treintena o a las puertas de ella: Modric, incombustible a sus 35 años; Ramos, con 35 recién cumplidos, imprescindible en la primera mitad de temporada; Kroos y Nacho, fundamental en el segundo tramo de temporada, tienen 31; Casemiro, Lucas y Courtois, 29… El Madrid necesita rejuvenecer el vestuario. Pero se da la paradoja de que, ya con una de las plantillas más jóvenes en el vestuario blanco en años, Zidane ha alineado, en la 16ª jornada en Elche, el once titular con mayor edad media de la historia del Madrid en la Liga: 30 años y 175 días.

Aquel día jugó de inicio Marcelo, uno de los jugadores cuyo futuro inmediato parece lejos del Real Madrid. Mendy le ha ganado el pulso y Miguel Gutiérrez ha emergido con fuerza hasta desplazar al brasileño del once en ausencia del francés. De los que acaban contrato a finales de junio, Modric tiene apalabrada la renovación; la de Lucas Vázquez parece encaminada y la de Ramos, el eje del debate hasta que aparecieron las dudas con Zidane, es todo un misterio.

Si se queda, el capitán tendrá que aceptar una rebaja salarial. Ese, el económico, será otro factor a tener muy en consideración. Con las cuentas blancas todavía tiritando por los estragos de la pandemia, el Madrid necesita recursos para la renovación de la plantilla, operación de la que puede formar parte el anhelado y multimillonario fichaje de Mbappé. El club debe aligerar su masa salarial e ingresar dinero por ventas.

Una que puede reportarle buenos réditos al club es la de Varane. El francés, de 28 años, termina contrato en junio de 2022 y su intención es probar suerte en otra Liga. Si el Madrid quiere sacar partido de su marcha, está obligado a traspasarle este verano. El central, campeón del mundo, es uno de los jugadores con mayor caché de la plantilla blanca: 70 millones de euros de valor de mercado, según la web especializada Transfermarkt. Sólo menos que Courtois (75 M€) y lo mismo que Casemiro y Valverde. Menos dinero puede entrar por jugadores como Isco o Mariano, devaluados en los últimos meses, pero cuyo salario supondría un buen ahorro para el club, que también estudiaría ofertas por otros jugadores, caso, entre ellos el de Asensio.

Por no hablar de las patatas calientes que tiene el club. La salida de Hazard se puede plantear si llega una oferta satisfactoria y en unas semanas regresan cedidos como Bale y Jovic, que no han recuperado su cartel. El futuro del galés volverá a llenar páginas por tercer verano consecutivo. Ganador de cuatro Champions, su futuro es uno de los casos paradigmáticos del cambio de ciclo que, inaplazablemente, afronta el Real Madrid.

Sección Primera División de la Liga Española – LaLiga | Fútbol | Diario ASMarcelo, Sergio Ramos, Zinedine Zidane, Varane, Isco, Mariano Díaz, Liga Santander, Real Madrid, La Liga, Primera división, Ligas fútbol, Fútbol, Equipos, Organizaciones deportivas, Competiciones, DeportesRead More

Categorías: LA LIGA

0 comentarios

Deja una respuesta

Avatar placeholder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *