Alrededor de las 16:00 del lunes, saltaba la noticia en varios medios británicos: Max Mosley fallece a los 81 años. El británico (Londres, 1940) llevaba años apartado del mundo del automovilismo, pero fue una pieza clave del Mundial de Fórmula 1 sobre todo durante su época al frente de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) como su presidente repartida en cuatro mandatos de 1993 a 2009. Además, antes fue piloto, propietario de un equipo (March) y asesor legal de la FOCA (la asociación de equipos de F1).

Graduado en derecho en 1964, Mosley se apasionó por el automovilismo acudiendo a carreras en Silverstone durante su época universitaria y, luego, pasó de aficionado a piloto participando en 40 pruebas a nivel nacional en el Reino Unido antes de debutar en la Fórmula 2 en 1968. Lo hizo en Hockenheim, en la misma carrera en la que el bicampeón del mundo Jim Clark perdió la vida. Tan solo un año después y tras sufrir dos fuertes accidentes, Max dijo que «era evidente que no iba a ser campeón del mundo» y se retiró del volante.

Su vida seguiría ligada a las carreras, pero en otras facetas. Primero, como co-fundador del equipo March Engineering en 1969, el mismo año en el que se retiró, luego como asesor legal de la FOCA, a la que llegó como representante de su escudería, en la que participó para ayudar en la creación del Pacto de la Concordia que gobernó durante décadas la F1 y desde donde logró dar el salto para acceder en 1991 a la presidencia de la FISA, absorbida por la FIA a partir de 1993. Desde entonces, estuvo en el cargo hasta 2009.

Baluarte de la seguridad

«Es como perder a una familia, a un hermano, Max y yo. Hizo muchas cosas buenas no solo para el automovilismo, también para la industria del automóvil. Fue muy bueno para asegurarse de que la gente construyera coches que fueran seguros», declaraba Bernie Ecclestone a la ‘BBC’ tras conocerse el fallecimiento de Mosley, con el que formó una pareja temida por todos los jefes de equipo durante sus años de poder en el Mundial. El británico destaca el compromiso por la seguridad que tuvo su compañero al frente de la FIA y fue así.

Porque Mosley impulsó las pruebas de choque estándar en los turismos de carretera y tuvo un papel principal en la promoción del sistema Euro NCAP, el Programa Europeo de Evaluación de Automóviles Nuevos que sigue vigente. En la F1, también actuó en beneficio de la seguridad en especial a raíz de las muertes de Senna y Ratzenberger en San Marino 1994. Así, puso su empeño en hacer que los monoplazas fuesen más seguros reduciendo su rendimiento, mejorando los ‘crash test’ e introduciendo dispositivos como el HANS.

Protagonista de polémicas

Pero Mosley no sería Mosley sin sus polémicas. Fueron muchas las que protagonizó durante sus años como máximo mandatario de la FIA dado su férreo carácter que demostró en algunas decisiones como la de seguir adelante con el GP de Estados Unidos en 2005 en Indianápolis, donde solo corrieron seis coches (los de neumáticos Bridgestone), y también en la lucha que tuvo con el caso de espionaje McLaren a Ferrari en 2007, en el que finalmente se encontró culpable al equipo de Woking quitándole todos los puntos del Mundial de Constructores.

Sin embargo, el mayor escándalo de Mosley tuvo lugar fuera de los despechados y de su vida deportiva en la F1, cuando en 2008 un tabloide inglés, ‘News of the World’, publicó un vídeo del inglés en una orgía con cinco mujeres. Max llevó a la publicación a los tribunales por violar su privacidad y ganó el caso, pero le costaría su presidencia en la FIA un año después cuando decidió no presentarse a la relección debido a toda la controversia que se generó. En julio se estrenará un documental sobre su vida.

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